miércoles, noviembre 2

sábado, enero 3

¡Sorteo!

¡Hola, pajaritos!

Sé que no aparezco mucho por aquí, pero os aseguro que tengo un montón de entradas en borradores y otras tantas en el tintero. El caso es que se me ha ocurrido que me encantaría hacer un sorteo y que pudierais llevaros a casa un detalle bonito, ¡y aquí está!

Participar es muy sencillo. Tenéis que ser seguidores de mi cuenta de Twitter o Instagram, y lo único que tenéis que hacer es dejarme un comentario diciéndome que participáis. Podéis decírmelo  por aquí, también por Twitter, o por Instagram

El ganador se llevará lo que quiera. Sí, he decidido que elijáis vosotros el premio. Podéis escoger una de mis ilustraciones, o una de mis fotografías (de toda mi galería de Instagram) con la que os hayáis encariñado, la que vosotros queráis. Os la enviaré enmarcada y con alguna que otra sorpresita más.

El plazo finaliza el día 22 de enero, así que tenéis tiempo para apuntaros. El día 23 de enero publicaré el nombre del ganador y me pondré en contacto para que me cuente qué quiere que le envíe y me diga su dirección. 


¡Animaos, y mucha suerte!

martes, noviembre 25

La Casa de Cristal

   Me habían hablado de esta casa de cristal, pero no fue hasta el sábado pasado cuando al fin la visité y me pregunté por qué narices no había ido antes. Desde el primer momento en que entré, miré hacia arriba y vi las cristaleras en el techo, se convirtió en otro de mis lugares favoritos de Salamanca.

   
   Se trata de la Casa Lis, el museo de Art Nouveau y Art Déco, un palacete muy bonito que está situado por la muralla de la ciudad, cerca del río. 
   Por el nombre, os podéis imaginar qué clase de exposiciones tiene. Personalmente, entre las obras que encontré allí, las que más me gustaron fueron esta pintura de Olga Sacharoff, Mujer acodada en mesa, la colección de frascos de perfume y por supuesto, las pequeñas obras escultóricas que estaban repartidas por muchas de las salas del museo, normalmente compuestas a base de mármol, cobre y marfil, como las bailarinas de Paul Philippe. También se pueden encontrar en sus salas una exposición de muñecas de porcelana –que yo me salté porque no me inspiran confianza–, de muebles, una preciosa colección de vidrios, que va desde lámparas a pequeños joyeros e incluso joyas, realmente bonitas, pasando por jarrones y demás elementos de decoración. 

   También tiene una serie de fotografías, postales antiguas y cosas del estilo, colgadas en los pasillos.






   Creo que el espacio y la arquitectura crean un ambiente maravilloso, con todas esas luces de colores y las vistas al otro lado del cristal. 









   Podéis visitar la página web del museo para curiosear un poco más. La entrada cuesta 4€, 2€ con carné universitario, pero lo cierto es que merece la pena aunque sólo sea por la arquitectura del edificio.
   No dejéis de visitar la cafetería. Probablemente sea mi parte favorita de toda la casa, tiene un encanto especial y estoy deseando volver.



   (Perdón por la mala calidad de las fotos, pero no llevaba la cámara buena encima y tuve que hacerlas un poco a escondidas porque estaban prohibidas en las salas de exposición.)

   ¡Espero que os haya gustado y que alguna vez podáis disfrutar de este lugar tanto como lo hice yo!